Pecados Capitales
by una ama de casa dignamente mediocre
julio 01, 2010
Olinclú
Las vacaciones del verano 2009/2010, fueron una reverenda mierda. Partimos para Mar del Plata cansados, con intenciones de reposar y divertirnos, y regresamos desintegrados, sin haber podido dormir, sin haber podido desenchufarnos y con los bolsillos desfondados.
Para compensar, se me ocurrió regalar a mi legítimo en conceptos varios (23º aniversario de matrimonio, bicentenario, su cumpleaños número 45, día del padre y costas), unos días de pausa en un hotel maravilloso en Arapey, Uruguay.

Resort con olinclú

Fué mi suegro quien me convenció de que valía la pena ese lugar y no otro. Él había estado varias veces y me había contado acerca del lujo, la atención, el morfi y los beneficios del agua termal. Pero lo que me terminó de persuadir, fué la intriga por saber qué corno era eso que mi suegro insistía en resaltar como lo más conveniente del resort: el "olinclú".
Qué se yo! él viaja mucho y sabe de la buena vida asi que supuse que el "olinclú", sería algo como entrar en una tercera dimensión en la cual uno experimenta sensaciones maravillosas que sanan los males del cuerpo y el alma.
Reservé tres plazas para el fin de semana largo del 20 de junio y, feliz, me encargué de que todo el mundo supiera que, por fin, me tocarían cuatro fantásticos días de descanso y disfrute en un hotel, lejos de mi casa y, por sobre todas las cosas, con "olinclú".

-Y qué es eso del olinclú?- me preguntaba la gente.
-Ah! Ni idea! Pero está rebueno...

Un día, se me ocurrió preguntar a mi marido si para entrar al "olinclú", había que llevar ropa especial, de fiesta o de fajina o sensual o si había que andar desnudo.

-Quéee????- exclamó frunciendo la nariz y levantando el labio superior.
-Si eso que dice tu papá, el olinclú, requerirá de prendas particulares-En ese instante, se me ocurrió que podría ser alguna de las audacias de mi suegro- Che...ahora que lo pienso... el olinclú no será una secta como en la película de Tom Cruise y el pan lactal blanco, Nicolle Kidman, Ojos bien cerrados, en la que unas personas organizaban orgías con máscaras y...
-Pero pensá, Sonia! Pen-sá! Acaso no aprendiste a traducir el lenguaje de mi viejo después de veinticinco años? ."Ol-inclú"- dijo, acompañando cada palabra con sus dedos índice y pulgar, como marcando un pedazo de algo- "Ol-inclú", en idioma albertístico es "all inclusive", en inglés, es decir, "todo incluído", en español.
-Ahhhhh....- lamenté decepcionada- era eso...- Mi esposo siempre tuvo facilidad para aprender idiomas, supongo que de tanto ejercitarse buscando comprender el dialecto de su padre.

El jueves a las ocho de la mañana, mi legítimo, Valu y yo, partimos para las Termas de Arapey.


Por qué a mi me suceden estas cosas?

Lo primero que hicimos, antes de tomar la Panamericana, fué llenar el tanque de nafta. Con suerte, sabíamos que en cinco horas estaríamos en Arapey y calculamos que llegaríamos justo para la hora del almuerzo- para aprovechar el "olinclú" que ya estaba pago-.
Íbamos cómodos, contentos. Elegimos escuchar música y no la radio con las noticias, para comenzar a desconectarnos del mundo mortal. Teníamos intenciones sinceras de pasarla bien desde el minuto cero

A la altura de Los Cardales, yendo a una velocidad de 160 km/h, se oye un "tac" seco y sospechoso, que provenía de la parte delantera del coche. Mi socio conyugal decide colocar las balizas y estacionarse en la banquina. Al abrir el capot, de pronto, una llamarada impresionante envuelta en una humareda renegrida, sorprendió a mi esposo, echándolo hacia atrás.

-Corran! Salgan del auto que se incendia!- gritaba desesperado, como cuando casi nos arrastra el tsunami, aquella vez en la costa- Sacá a la nena ya! Salí del auto, Sonia, que puede explotar!

Estuve eternos segundos luchando con la traba del cinturón de seguridad para liberar a Valentina. Marcelo continuaba gritando desde afuera, intentando, con el matafuego, ahogar las llamas.

-No hay tiempo para la niña!- quise hacer una broma parodiando a Homero Simpson, en el momento menos indicado y me gané una puteada. Son los nervios que siempre me hacen decir estupideces inoportunas.
Cuando conseguí desenganchar el puto cinturón, corrí, con la gorda en brazos a campo abierto, lo más lejos que las piernas me lo permitieron. Había recorrido un kilómetro y me pareció exagerada la distancia, asi que decidí regresar hasta donde estaba mi marido, tiznado, luchando con el matafuego que se comportaba, ante las llamas, un lanza perfume de carnaval.

-Marcelo! Estás igualito a Barry White!- no me oyó, por suerte.

Mi cónyuge, asi negrito como un deshollinador de Ghana, comenzó a pedir ayuda. Se paró al costadito de la ruta y agitó los brazos como un banderillero de aeropuerto, sin éxito. Nadie frenó para solidarizarse. Mientras tanto, Valu y yo, moríamos de frio unos metros más atrás.

-Será posible?- protestaba Marcelo- Nadie se detiene! Manga de insolidarios! Ey! Ayuda! Alguien que nos ayude!- seguía con sus brazos en alto, estirados, cruzándolos y descruzándolos como en una clase de aerobic- Sonia... la plata... la tenés vos?
-No! Dejé todo en el auto! Sacaba el dinero o a la nena; no había tiempo para ambas cosas. Crees que debí hacer al revés?
-Dejate de decir pavadas! Hay que recuperarla- y se metió dentro del coche para rescatar mi bolso con los billetes. "Uff!, pensé, "ahora explota todo y me quedo viuda, sin dinero y sin auto y con una nena de cinco años. Qué futuro negro me espera...". Ya me veía haciendo la fila para pedir un plan social.

Valentina lloraba y preguntaba si nos iban a robar. Quedó traumatizada luego del episodio delictivo del que fuimos protagonistas involuntarias, el día del bicentenario.

Se ve que alguien se apiadó de nosotras, las chicas, y del banderillero aeroportuario que hacía fitness en la banquina, y llamó al 911. Se acercaron dos gendarmes a ofrecernos ayuda, bah! eso creí que habían venido a hacer.

-Cual es el problema?- me preguntó uno de ellos, el culón.
-No ves? Se nos está prendiendo fuego el auto! Necesitamos un matafuego!
-Por favor, permítame la cédula verde del coche y el registro de conducir.
-Ni loca me acerco a un vehículo con fuego en su motor y con el tanque de nafta lleno para buscar la identificación. Necesitamos un matafuego urgente!
-Nosotros no tenemos, señora.

Barry White se acercó y les dió la idea de detener un auto, al azar, y exigirle al conductor que entregase el suyo. Asi lo hicieron; detuvieron un coche, mostrándole al tipo una suerte de credencial o carnet de un club, algo cuadrado y plastificado y lo obligaron a colaborar con su matafuego, con el que mi marido, a esta altura ya muy parecido a Don King, pudo al fin, sofocar el incendio.

Cuando el peligro de explosión había pasado, Valentina y yo, corrimos a refugiarnos del frío metiéndonos dentro del auto y Marcelo nos acompañó para recuperar su teléfono móvil, para poder llamar a la grúa que nos saque de allí.

-Quiero la plata del matafuego!- escuchamos decir. Marcelo giró su cabeza y miró al hombre que había sido obligado a detenerse- Si, si...no te hagas el boludo y pagame el matafuego.
-Dame un segundo, por favor. Todavía estoy en estado de shock y no entiendo nada...
-En estado de shock vas a estar si no me das la plata de la carga que acabas de usar.

Mi marido fijó su vista en la mia, con ojos de sanpakú y me preguntó si había oido bien o si era parte de un mal sueño. Los gendarmes, miraban para otro lado.
Sacó un billete de $50 y se lo entregó al ciudadano solidario quien, sin más, giró sobre sus talones para dirigirse a su auto.

-Pst! Pst! El vuelto!- le grité- una carga cuesta treinta pesos- El viejo regresó con la cabeza gacha y le entregó a mi Don King $20 murmurando algo así como "uno los ayuda y así le pagan..."

Antes de entrar hay que saber cómo salir

El operador que atendió nuestro pedido de rescate nos advirtió que la grúa del seguro no nos iría a buscar mientras estemos sobre la autopista; que recién podíamos volver a llamar cuando estuviésemos estacionados sobre una calle pública. Para poder mover el coche teníamos dos opciones: lo empujábamos entre los tres, unos cinco kilómetros, hasta ubicar una salida hacia la colectora y de allí, buscar el primer pueblo más cercano, siempre empujando, o llamábamos al número gratuito de Autopistas del Sol para solicitar ayuda.

-Sabés cómo es el número para emergencias en la autopista?
-No. Hay cartelitos por todas partes pero justo acá, no hay- Lo de siempre; las cosas están permanentemente, excepto cuando se las necesita.

Preguntamos a los gendarmes, que nos seguían acompañando en silencio, si tenían idea de los numeritos del S.O.S. autopista y, por supuesto, respondieron que no, porque para eso estaban estos tipos ahí, para no saber nada.
Mi Don King otra vez, tuvo una gran idea: usar su teléfono celular para llamar a alguien y pedir que le averigüe de algún modo el número de teléfono que necesitabámos. Lo obtuvo finalmente y solicitó la bendita grúa para que arrastre al auto fuera de la autopista para que, al fin, pueda venir la otra grúa, la del seguro del coche y nos lo lleve hasta la puerta de nuestra casa.

-Por favor- suplicó mi cónyuge- mándenmela con rapidez. Tenemos una nena y está asustada, muerta de frío y, parados aquí, es un peligro.
-Cómo que tiene una nena?- preguntó el hombre de la operadora- No pueden subir al camión de la grúa niños menores de doce años.
-Ah, si? Y cómo pretendés que mi hija de cinco llegue hasta el lugar en donde dejen el auto para que me lo pasen a buscar los del seguro?
-No sé, señor... usted vea...
-Vos pretendés que mi esposa y mi hija salgan caminando de la autopista hasta llegar a una calle pública, atravesando el campo, tal vez, cinco o diez kilómetros?
-No sé, señor... yo lo único que le digo que está prohibido transportar a menores de doce años.

Yo no podía oír lo que el operador le decía a mi marido; solo podía intuirlo gracias a los escuchaba de éste lado de la conversación y por los gestos que le fueron transformando las facciones a mi esposo, quien estaba pasando de parecerse a Don King a parecerse a King Kong: estaba desencajado!

Arregló que bueno, que le mandase de todos modos al auxilio y que él veía cómo se arreglaba con su hija menor de edad. "Después le tiro unos pesos al chofer. Dejame a mi...", me aseguró guiñándome un ojo. Cuando noté que seguía guiñándolo intermitentemente, me di cuenta que no había sido un gesto de complicidad sino que lo había atacado un tic nervioso.

Esperamos una hora la llegada de la grúa. Cada vez que veíamos un camión con remolque, decíamos al unísono "Ahí viene!" y nos preparábamos los tres paraditos, derechitos, sonrientes, al lado de nuestro coche, como para no perder el tiempo y que el trámite de subirnos y cargar al muerto, fuese rápido. Pasaron como veinte de esos que siguieron de largo.
Los gendarmes seguían sin dirigirnos la palabra. Nunca entendí para qué vinieron.

Cuando llegó el camioncito y cargó al auto, Marcelo hizo un ademán indicándome que subiéramos a la cabina Valentina y yo.

-Señor, la nena... qué edad tiene?- preguntó el chofer pretendiendo abortar nuestra tramposa intención de hacernos los boludos.
-Doce años- le respondió Marcelo sin mirarlo a la cara.
El hombre arrancó con la sensación de que algo no le cerraba...

Con el camioncito nos metimos en contramano por la colectora de la autopista, con la anuencia de los gendarmes que nos escoltaban por detrás, para acortar camino. Le habíamos pedido al señor del auxilio que nos estacione el coche en el playón del restaurante Los Talas, justo enfrente de donde nos habíamos quedado, pues allí hay una garita de custodios y nos sentiríamos protegidos hasta que llegase la otra grúa, la del seguro.

Íbamos los cuatro sentados en la cabina del conductor, apretujados. Muy caballero, mi marido me obligó a sentar al lado del gordo que manejaba; tenía su pierna pegada a la mía (un asco) y la palanca de cambio estaba tan cerca de mi rodilla que, supongo, sin querer, cada vez que debía hacer un cambio, la rozaba con la mano. Ni mi viejo, que manejaba como el culo, pasaba tantos cambios, tan seguido! Para descontracturar el asunto y de paso, para ratificar que mi hija es una enana de doce años, pregunté a Valentina si había podido terminar la tarea de estenografía y cerré la boca cuando sentí el codo de King Kong clavado en mi costilla flotante. Recordé que hace más de dos décadas que no existe esa materia en el tercer mundo.

El hombre nos dejó en el lugar convenido. Mi legítimo, ya había tomado la precaución de llamar al seguro y avisar en donde estaríamos.

-Le advierto- explicó la operadora- que no se pueden trasladar a niños menores de doce años.
-Ya seeee!- respondió Don King Kong, exhalando aire de argentino piola.

Tic Tac...Tic Tac... Tic Tac...
Una hora y media estuvimos esperando al segundo rescate. Yo ya no daba más por las ganas de hacer pis. Había pasado demasiado tiempo y había chupado demasiado frío.
Sentados en el auto muertito, jugábamos a ver quien descubría más cantidad de conductores pelados en los coches que pasaban por la colectora de la autopista hasta que Marcelo, dio por terminado el juego dado que Valentina siempre señalaba al mismo calvo: su padre.

-Dijimos pelados dentro de autos en movimiento y esta mierda ya no se mueve si no es con una grúa!- se lamentó justo en el instante en que vimos llegar al auxilio del seguro.

Cargaron el coche en la parte trasera del camión y, cuando el chofer estaba terminando de recoger la cuerda de acero, mi esposo me hizo un gesto con la mano indicándome que subiéramos a la cabina, antes de que el hombre se percatase de la edad de Valentina. Nos acomodamos calladitas y, al trepar a su asiento, el señor escupió la pregunta que estábamos esperando:

-Qué edad tiene?
-Cuarenta y cuatro- le dije- pero cumplo cuarenta y cinco en noviembre.
-La nena. Qué edad tiene la nena?
-Ahhhhhhh! La neeeenaaaaa!- exclamamos al unísono Don King Kong y yo improvisando una risotada forzada.
-No puedo transportar menores de doce años…
-SI PODESSSSSSSSSSSSS! Podésssssssssss! Claro que podés!- Marcelo, se había puesto verde- YO decido, bajo MI responsabilidad, que mi hija viaja en ÉSTE camión con nosotros. Arrancá de una vez y llevá mi puto auto a mi puta casa! Y no acepto cambios!.

Creo que vinimos hasta Ituzaingó, todos esos kilómetros, en primera velocidad. El chofer no comprendió bien a qué se refería Hulk con “no aceptar cambios”, pero, por las dudas, no tocó la palanca en todo el viaje. Estaba asustado el hombre. El pobre no sabía de todo lo que habíamos tenido que pasar para que mi cónyuge se transformase en esa horrible cosa verde, con sus prendas desgarradas y echando espuma por la boca.


Llegamos a Arapey a las once de la noche, sucios, lánguidos, agotados, desanimados.

Viajamos en auto prestado que Hulk consiguió en el trayecto de regreso, sobre la grúa, llamando a sus contactos telefónicos, para no perder tiempo. En la puerta de casa, dejamos nuestro coche, hicimos pis y partimos de inmediato.

De a poco, mi marido fue recuperando su aspecto y su alma.

Disfrutamos de unos días extraordinarios en un hotel maravilloso y con un “olinclú” de putamadre…
48 Comments:
Blogger .:. chirusa .:. said...
pero no me vas a decir que no es flor de historia!!!

qué chotas que son algunas reglas eh??? además de incomprensibles, por suerte las reglas existen, para que uno pueda romperlas.

Anonymous Anónimo said...
No voy a opinar del contenido, porque al relato no le falta ni una coma.
Solo agradecerte, porque desde que nos reencontramos, siempre que leo el blog recupero la sonrisa que pierdo en la semana...
Gracias flaca (ni vieja, ni fea ni estúpida)
Roberto Horacio Borello

Blogger Julieta said...
Sonia,tenés la virtud de hacerme reir aunque no tenga ganas..Estoy llorando, de risa jajajaa
Sí, realmente hay cada disposición !!pero la cuestión es que zafaron y que la pasaron bien en el "olin...cómo era ??

Blogger Ashiku said...
¡¡Es que el olinclú incluía justamente aventuras en la autopista!! ¿no te dijo tu suegro?

Ay Sonieta, me mordí las orejas con las carcajadas...

Blogger NicteKono said...
Me alegra que tu legitimo haya recuperado su aspecto normal... y que hayan podido disfrutar del olinclu.

Anonymous Anónimo said...
Sonia!!!! Que odisea! algo me habías contado....no, que iban a 160 Km. por hora....!!!! No es un poco mucho???? Además hay un proverbio que dice " piacer figlio d'affanno!" era lo que habia que pagar para gozar de unos dias hermosos tales como los disfrutaron !!!!! Lo dejamos así desde el momento que todo termino bién......

Que bien contado, que chispa y gracia tenes, desde que te descubri, sos un motivo de sonrisa. Besos

Anonymous interior said...
Muy lindo el relato. Pero hay algo que me tenes que explicar , que auto , de esta época, viajando a 160 hace "TAC" y se prende fuego???? o sos vos y tu suerte o para ahorrar guita son contratados como Crash Dummies para la prueba e algún prototipo.

Anonymous pal said...
De esta te salvo yo So!
Mira Inte: me pasó lo mismo, pero en Francia -si, disculpen- y yo tenía un Toyota que se supone no tienen panas. De hecho, no tuvo, se murió y listo. No hubo llamas pero casi y ya es libertad poética lo del fuego, tú!

SO: qué manera de reírme.
Yo te cobraba el matafuego, debe ser lo alemana, pero lo de los 12 años te juro que no lo entiendo... que manera de reírme... con lo del cambbio, etc etc... sigues siendo lo máximo!

Blogger Laura said...
...en CR querían obligar a usar sillita de bebé a todos los menores de...13! Algunos de esos pueden ser más altos que yo!! (Y eso que no soy enana,eh? Mido 1.68 maso)

Anonymous pal said...
Acá es 150cm o 12 años, lo que llegue primero.
Me salvé raspando! porque mido 1,57... uf! Que vergüenza manejar con asiento de niño, se imaginan? qué salvada.
Y con 1,53 me dan carnet de minusválida, por 4 cm que no me toca.
A lo mejor cuando me achique con el tiempo y la garúa...

Blogger Ashiku said...
PAl: jajajajaja!!

Anonymous pal said...
Si, Ashi, yo soy 10 cm más chica que lo que era mi madre, que para su época era alta... mi hermana que es 20 años mayor, mide 1,68 (como tu Laura) y mis sobrinas, que son de mi edad miden más del metro y 70 cm... los hombres son más chicos y están entre el metro 70 (el más viejo) y los dos metros... y YO??!!! tenía que salir enana... y lo más chistoso es que me vine al país 5 en esto de altura. Fregué no más!
Todo está hecho para otro tamaño.
Igual, no es que no haya gente chica, hay, pero somos pocos y cada día menos... en grneral la gente bajo el metro 70 son además viejos.
Qué susto si me empiezo a achicar... quedar con la patas colgando al sentarse, no es agradable... jejejeje... en fin.

Blogger Ashiku said...
JAJAJAJAJ!!!

Anonymous pal said...
loca que feo reirse de una cuando cuenta sus desgracias... que feo...

Casualmente he descubierto tu página y Sonia, eres magistral relatando, las lágrimas han corrido libremente por mi cara de la risa tan grande que me ha dado tu historia del "olinclú", sin embargo, a la mitad, me he quedado frío, no tanto como el frio que pasasteis vosotros, pero qué grado de deshumanización y que grado de inutilidad existen en el mundo! Unos policías patéticos e inútiles que están cobrando del erario para no resolver nada, un mal cristiano que no conoce el concepto de la caridad y se pone a exigir 30 pesos por la recarga del "matafuegos" a una familia en apuros. Una norma absurda o válida, según se mire, pero que es subsanable. En España, sólo es posible montar en la grua si el conductor lo decide (es una decisión privada), el seguro tiene una red específica de taxis a lo largo y ancho del país para atender a las personas, claro, España es muy pequeña repecto a Argentina y quizá sea antieconómico, entonces, que no vengan con normas absurdas como esa ¿Qué familia no suele tener al menos un retoño?.
Por otro lado, es de auténtica locura pisar hasta los 160 km/h. De entre todo lo sucedido, estimada Sonia, no ha ocurrido aún lo peor que podía haber ocurrido. Por favor, usen adecuadamente el coche y revisenlo antes de viajar con él. La prudencia nunca es excesiva. Lo de Homer Simpson, realmente gracioso y aniquilador!! Gracias Sonia por compartir. Un saludo, me puedes en contrar en Facebook, mi nombre es José Antonio Galán Baho.

Anonymous Laura-E said...
Ayyyy...Creo que me estoy volviendo remala ,malísima.Cuánto llego a reír con las calamidades de Sonia...
Bueno aclaro algo y mejor si lo digo con propiedad, si no voy a parecer la madrastra de Blancanieves o la de Cenicienta y no se trata de eso,jaja.Me río de su forma y manera de contárnoslas.Eres única,Sonia. Molts petonets.

Blogger Ashiku said...
¡¡Contestá los comentarios, che!!

Y feliz día del amigo, loca

Blogger LaSoLe said...
Sonia! Casi me olvido de lo divertido que es leerte! Hace muuucho que no andaba por los blogs! Estoy volviendo.... Beso grande

¡Por Diorrrrrrrr! ¡Un horror ese viaje olinclú!
He visto que su blog lleva mucho tiempo, así que he de empezar a leer de a poco.
Pero me ha hecho reír, con su relato.
Mis respetos,

El Profesor

Blogger MR. MC.DONALD said...
WOW!!! SABES LO QUE ESCRIBES Y ESO ME ENCANTA DE ESTE BLOG!!!! ME GUSTA GUSTA TU CREATIVIDAD Y EL CONCEPTO TAN ORIGINAL QUE PROPONES EN CADA LETRAS... ESPERO QUE ME VISITES Y ME DES TUS MAS SINCERAS IMPRESIONES!!! ESTAMOS EN CONTACTO Y UN ABRAZO, NOS ESTAMOS LEYENDO

Blogger **Sonia** said...
Chiru

Algunas normas son ridículas; sin sentido común y muchas veces, sin sentido de la solidaridad.
Pero es cierto, sin ellas, de qué me quejaría?
Besos.

Blogger **Sonia** said...
Gracias Rober!

Gracia a vó, che, por pasar por acá.


(Ni vieja, ni fea, ni estúpida no significa linda, joven e inteligente...)

Blogger **Sonia** said...
Juli

Olínclú, era; olinclú.
De haber sabido que el olinclú implicaba verdaderamente "todo incluído", ni en pedo iba!
Estas cosas me suceden solo a mi...

Blogger **Sonia** said...
Ashi

Me reservé el derecho de contar otros pormenores para no hacer demasiado largo y tedioso el relato, pero te aseguro que fué bizarro.
Faltó contar que mi marido acabó con un esguince de tobillo; que yo terminé con un desgarro intercostal; que me embadurné la bota con bosta de caballo y, cuando llegué a casa, tiré el par de botas a la mierda para no tener que limpiarlas...en fin...

Blogger **Sonia** said...
Nicté

Mi marido recuperó la "apariencia" normal pero en el interior, fué Halk por unos días más.
Ahora sí volvió a ser él.

Blogger **Sonia** said...
Mamá

Si, si, "si para recobrar lo recobrado, debí padecer lo padecido..." Uno disfruta por contraste.
Pero hay que pasarla, eh?

Blogger **Sonia** said...
Mujer de Vitrubio

Graaacias por el piropo!
Sabés? Cuando me suceden estas cosas insólitas agradezco que la vida me ofrezca bemoles para poder contarlos.

Gracias por pasar y dejar tu firma! Bienvenida!

Blogger **Sonia** said...
Inte

no sé si leíste el post en donde conté que ese auto sufrió una inundación masiva, en épocas del festejo del bicentenario puto.
Parece ser que, habiéndose llenado de agua el motor, "algo" sucedió en su interior que hizo que, dándole masa, reventase la biela y diera contra el block de aluminio, provocándole dos tremendos agujeros por donde escapó el aceite. Con la fricción y los chispazos, se prendió fuego.
Supongo que la explicación básica que supe memorizar de lo escuchado decir al mecánico, resultó gráfica.

Nada es por casualidad! Yo sabía que el bicentenario traería consecuencias...

Pero éstas cosas me suceden a mi...Solo a mi...

Blogger **Sonia** said...
Pal

No podes ser tan turrrrrra de animarte a cobrar el matafuego en medio de una situación tan complicada y cuando el protagonista está hecho un Don King penoso!
El tipo no era alemán: era un caradura! Jate de joder!

Blogger **Sonia** said...
Laura

Sillita de bebé a pendejos de 13 que ya tienen pelos en las piernas y erecciones? Están locos!

Blogger **Sonia** said...
Palita

Pobres petisos! Tras que son cortos les dan tratamiento de minusválidos...
Eso lo impuso un teutón lungo!

Blogger **Sonia** said...
Joshua

Gracias por pasar a visitarme y dejar tu comentario!

Es ridículo que no permitan subir niños a una grúa! Si te quedás con el auto en un sitio y pedís el auxilio, se supone que es porque no hay otro recurso para echar mano y no es un servicio completo si no auxilian a todos los que están padeciendo esa situación. Y menos mal que no había un perro en nuestro coche! que sino, lo teníamos que dejar atado a un poste hasta poder ir a buscarlo o, se me ocurre, que, debíamos haberlo vestido con ropita de la nena y hacerlo pasar por un bebé de pecho.
Es probable que hubiese hecho eso para que le permitiesen subir a la grúa.

Blogger **Sonia** said...
Laurita

Pero si yo lo cuento para que elmundo se ría de mis desgracias! No sientas culpa por reírte de mi...si para eso estoy.
Un abrazote.

Blogger **Sonia** said...
Sole!

tanto tiempo!!! Adónde estabas que hace rato no se te veía merodeando por nuestras casas?
Gracias por venir y gracias por dejar tu marca en los comentarios.

Blogger **Sonia** said...
Profesor o Lolita

No sé a cual de los dos dirigirme.
No; al Profesor, que fué quién firmó el comentario.

Gracias!!

Si, fué una verdadera odisea, como todo lo que me ocurre, graciadió.

Blogger **Sonia** said...
Mr. Mc Donald

Qué bueno que te haya gustado leer mis garabatos!
Estuve leyendo tu último post y tengo que dejarte un comentario al respecto.
Bienvenido! Espero verte seguido por acá.

Anonymous Luisa said...
Tanto tiempo sin venir y tan bien que se la pasa uno cada vez que escribes.
No sé que es el olinclú...pero el prólogo estuvo de pelos. Pobechitos y con tanto frío, aunque no sé qué sería peor, los 2ºC de ustedes (creo que menos) o los 40ºC que acá sufrimos.
Pero bueno, ya sabes el dicho: siempre pudo ser peor, así que menos mal que devolvió el cambio de los 50 y no se quedó con todo el dinero.
(¿supiste al final qué querían los policías??)

Blogger Linda said...
Sonia.
Solo a ti te pasan esas cosas o nos pasa a todos pero no le vemos ese lado trajicomico como tu?
me encanta leerte pero no siempre dejo comentarios, cuando siento que no me salen bien las cosas entro a leerte y me imagino el lado comico a lo que vivo y sabes? me las alijero.
Ya me regreso a Monterrey Sonia, ya firme en mayo al fin..ahora me toca vivir la segunda temporada de la serie de mi vida.
Un abrazo!

Anonymous pal said...
Juas! La segunda temporada! me encantó...

Anonymous pal said...
11
(ya llega! ya te cae!!! dale aprovecha los últimos días!!!!)

Blogger Ashiku said...
Dale, ya toca el post de agosto.

Blogger Ashiku said...
¿11? ¿llega Romana para siempre?

Blogger Luisa said...
el 20, Ashi... y sí, ya toca el post de agosto.
¿te acuerdas cuando nos agasajaba con dos o hasta tres por semana??, todo un lujo.
Pero así andará la pobre, alistando todo (nada más de acordarme como estaba yo 20 días antes de que llegara mi mamá, me canso otra vez).

Saludos!!

Blogger Omar said...
Hola, soy nuevo en tu blog, te dejè un comentario en una entreda muy vieja pero muy sentida, que me llegó, y ahora leo esto, te lo digo sinceramente, dedicate a escribir, sabés como atrapar al lector

un abrazo

Omar

Blogger Ashiku said...
¿Ves que tenés carne fresca...?

Dale, dejá de pavear en el Caralibro y venía a postear como antes.

Blogger Amidaweb said...
Un aporte genial, has escrito algún libro? Escribirás seguro en un periódico no???

Amidaweb
Empresa de diseño web y programacion.
(Palma de Mallorca)

http://www.amidaweb.com/
http://www.amidaweb.com/blog/home/

Blogger Cami said...
ajajaja encontre tu blog MUY de casualidad!!!
Googlee "pastoral+rock+blog".. y aca estoy.
no quiero ser irrespetuosa, ni malhablada... pero me recague de la risa con este post!!!!!

Ademas de eso encontre al profesor que anda por estos lados, Ashiku... el mundo es un pañuelo!! (mas bien, blogger es un pañuelo xD)

Besotes!!!!

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