Lucy no da más. Sus días transcurren tristes y negros como grupo de viejitas en cortejo fúnebre. Tristes pero traqueteados. Traqueteados pero vacíos. Vacíos pero ocupados. Ocupados pero sin grandes ni buenos resultados.
En pocas palabras, Lucy tiene una vida de mierda.
Se levanta cada mañana muy temprano, mucho antes de que los gallos ituzainguenses gorjeen su kirikikí matutino. Limpia su casa, le da la medicina a su hijo,
el opa, trepa a su bicicleta y se va a cumplir con su trabajo de ayudante de peluquería en un local, cerca de acá. Regresa a mediodía, hace la comida para
el opa y para
el Loco, su marido. Limpia y ordena lo que ambos incapaces-cada uno por diferentes razones- ensuciaron y desacomodaron en el tiempo en que ella estuvo ausente y se prepara para atender a sus clientas en su improvisado"atelier", un garage pintadito y limpito que cuenta con una camilla, un sillón destartalado y un espejo distorsivo, mal enganchado, contra la pared. Depila, pone ruleros, hace planchitas, brushings, tocas, como puede, mal, como le sale. Más de una vez, sus clientas hemos tenido que retocar, en casa, su trabajo. La verdad, es que todas la elegimos por una cuestión de solidaridad más que por su destreza profesional. Lo necesita.
Cuando termina su labor en el atelier rasposo pero limpito, entra a su casa, vuelve a medicar a su opita, vuelve a ordenar y limpiar todo aquello ensuciado y desordenado por los dos incapaces con los que convive, vuelve a trepar en su bicicleta, cumple con algún trabajo a domicilio, regresa a su hogar, acomoda y limpia, suministra la medicina al opa, se ducha, se viste y se va a tomar el tren para cumplir con un trabajo que enganchó, hace unos seis meses, en lo de la psicóloga que trata a su hijo, como secretaria o anotaturnos y limpiabaño, en un departamento con uso profesional, en Ramos Mejía.
Regresa al fin, a las once de la noche, camina las cinco cuadras desde la estación hasta su casa, prepara la comida mientras limpia, ordena, medica a su hijo, riega las plantas, alimenta a los peces, lava la ropa y oye, de fondo, como el sonido de una gotera o el ruido de un viejo compresor de agua llenando el tanque, las puteadas de su marido quien, todavía, tiene el tupé de reprocharle cosas.
Todos los días de Lucy son exactamente iguales.
No, iguales no, a veces, entre trabajo y trabajo, debe llamar a una ambulancia porque su hijo se descompensa o intenta suicidarse; a veces vomita sangre y se retuerce por el dolor que le causa esa úlcera histórica que padece; a veces, sale corriendo a la casa de su madre o un vecino porque su marido la quiere cagar a palos.
-No sé por qué no te vas de acá, Lucy- hago mal en meterle ideas en la cabeza pero no puedo no opinar cuando la veo asi, sufrida, desdichada y, sobre todo, cansada de vivir.
-Adonde querés que me vaya, Sonia? Qué hago con mi hijo?
-Pero cómo haces para soportar a ese vago de mierda? - No sabe cómo ni porqué lo hace y por eso, no me responde esa pregunta pero a cambio, me confiesa un oscuro deseo.
-Lo mejor que me puede pasar es que muera.
Claro! Cómo no va a querer que muera?
El loco, mientras su mujer se va estropeando hora tras hora, hace nada. No, nada no, hace imbecilidades.
No trabaja, no atiende a su hijo enfermo, no colabora, siquiera, encarrilando el chorro de la orina cuando pisha, dejando toda la tabla meada, como un evidente acto de desprecio.
Cuando Lucy está afuera de casa, trabajando, él se mete en el improvisado atelier, de puntillas y revisa todo, da vuelta todo, en busca de dinero para comprar cigarrillos o cerveza. El vecino de enfrente siempre lo pesca espiándolo a traves de la ventana y avisa de inmediato a la pobre mujer, via mensajito de texto: ¨Lucy, tu marido está en la peluqueria buscando plata. Lo veo. Ahora está desarmando los cepillos para ver si encuentra monedas en los mangos¨.
Lucy sufre... Se avergüenza...
Eso sí, el Loco tiene una actividad altamente rentable: compra-vende-permuta autos del año del pedo que estaciona en la puerta de su casa y, cuando digo ¨del año del pedo¨, no estoy recurriendo a una metáfora o una exageración. Comenzó con un Ford Falcon del 63 (supimos que era un Falcon porque él nos lo dijo). Lo tuvo un año y medio detenido con un tacho en el techo, indicando que estaba a la venta. Quién corno podría comprarle esa porquería? Sin embargo, le encontró un novio que se lo cambió por un Fitito del 64. El loco estaba contento porque aseguraba, había hecho un gran negocio adquiriendo un auto más nuevo. La bolita decolorada también encontró el candidato, unos ocho meses después, que se lo cambió por un Siam Di Tella cuyo año de producción, no sabe, no contesta.
Hace tres meses que le pasa lijas, de esas que se usan para pulir paredes.
-Sabés qué me hizo?- me preguntó Lucy indignada el otro día, en la sesión depilatoria, pierna entera y cavado- Usó mi pintura que tenía guardada para las macetas y pintó esa mierrrrrrda que tiene en la puerta! Podés creer?
Si puedo. Lo he visto pintar la mierda con pintura sintética color ladrillo y reí tres días seguidos.
No le alcanzó el tarro para hacerlo bicapa...
Ayer, Lucy estaba llorando. Me la crucé en la esquina.
-Vos sabés, Sonia, que yo guardo mango tras mango para pagar deudas, comer y comprarle los remedios a mi hijo, no?
-Si, claro. Me consta.
-Tenía que pagar la boleta de la luz, que me vino un montón y venía juntando hacía dos semanas, para llegar, aunque sea, al segundo vencimiento. Dejé la plata debajo del jarrón del comedor, junto con la factura para ir hoy a cancelar la deuda. Anoche, cuando llegué del trabajo, a las once de la noche, sobre la mesa, había unas cajas de pizza vacías y unas botellas de cerveza. Desperté a mi marido para preguntarle qué era todo eso y me respondió que había invitado a un amigo a cenar porque se sentía solo...
-Ahá... Y?
-Se sentía solo el muy hijo de puta! solo! Mientras yo estaba trabajando! El tipo se da el lujo de invitar gente a cenar mientras yo me pelo el culo trabajando!
-Bueno, Lucy...
-Qué bueno ni bueno? Cuando esta mañana fui a buscar la factura de la luz y el dinero para pagarla, la plata había desaparecido. Me corrió un fríocalor por la espalda y pegué un grito. La plata!!! Adonde está la plata para pagar la luz??? Y sabés qué me respondió el muy canalla?
-Qué te respondió, Lucy?
-Que la había usado para comprar las pizzas y las cervezas...
Pobre mujer. Me parte el alma... Pero sin ellos, con quién me divertiría yo en este barrio de mediocres?
Aprovecho la ocasión para decirle a la queridísima Luisa que se quede tranquila, que estoy muy bien y que se que está avocada a una tarea muy importante con su bebota. Bueno, les dejos besotes a las dos, y a Pablito, por su puesto. Chauuuu
Su puesto... el puesto de quién?
Quisiste decir que dejarías el puesto de Pablito? porque en el último párrafo dice "las dejo a las dos. Y a Pablito por su puesto".
Ahhh!!!!! Ahora tendí!!!! Ahora que lo escribí lo tendí bien!
Que lo dejabas a Pablito por su puesto!!!!
Está bien que lo dejes por eso, pero te advierto que el puesto que tiene lo ganó en buena ley, por concurso, eh?
Gaste aparte. Qué bueno que estes recuperada. Los nenes ya están en tu casa? Vos ya quedaste inmunizada.
Un besote y ahora, a seguir con el otro temita, eh? que hasta ahora, vamos mas que bien.
yo no sé cómo empezó toda esta historia, porque cuando me mudé ya estaban acá, como parte del paisaje de la cuadra: el tipo siempre fue el mismo vago imbécil y ella siempre la misma sufrida laburadora.
Lo que te puedo decir, es que al no tener recursos y no poder darse el lujo de dejar de trabajar un solo dia porque tiene un hijo muy enfermo, ella hay ciertas decisiones que hoy, no está en condiciones de tomar si alguien no la ayuda comprometiéndose en serio.
Antes, cuando era mas joven, no sé porqué se lo bancaba a este infelí!
Una mujer con la desgracia de tener a su cargo un hijo con esas características y encima, con todas en contra: pobre, semianalfabeta, fea, etc. no piensa en otra cosa más que en el dia a dia porque cree, es el único modo de sobrevivir.
Son esas mujeres que aceptan lo que les tocó porque temen que una decisión drástica, sea peor opción que la que tienen.
Lucy está anulada aunque se da cuenta de todo y lo sufre, pero es incapaz de cambiar las cosas porque tiene pánico del marido y de se que su hijo empeore por su culpa.
amante? Ja!
Lucy me contó que "no sirve para eso" y que hace meses que ya no duermen juntos.
Por lo que me contó, en sus a;os mozos, él tuvo un affaire con una vecina puta que vivía enfrente de nuestra casa. Él le cortaba el pasto mientras Lucy se lo cortaba ella. Él le hacía las compras, mientras Lucy se las hacía ella. En fin! La mina lo tenía de sirviente mientras que él la tenía de sirvienta a Lucy. Pero ella, siempre aguantó por el hijo.
Un día de estos lo mata, vas a ver!
siempre hay que tener en el botiquin: bicaborbonato, agua oxigenada, alcohol y arsénico, por las dudas que hagan falta.
Es una situación rara, enfermiza y sin solución de continuidad.
Ninguno puede vivir sin el otro, pero la boluda, en vez de aprovechar para manejar la situación a su antojo por ser quien mantiene la casa, prefiere seguir lamentándose y dándole al loco el espacio para seguir haciendo y diciendo imbecilidades.
Hace poco, lo mandó a trabajar de remisero y él fué de mala gana. Cuando acabó su primer y último día de trabajo, vino diciendo que ese trabajo no lo podía hacer porque si continuaba, moriría de un infarto pues se ponía muy nervioso en la calle con la gente agresiva como está.
Es un caradura!
No estoy segura. Creo que cuando ocurren estas cosas, habría que estar en los zapatos de los actores.
Yo, claro, desde mi posición cómoda, digo lo mismo que vos, pero teniendo en cuenta su situación tan inferior y el agravante de tener un hijo asi, tan enfermo, siento que esta mujer está en un callejón sin salida porque, el dia que tome la decisión de salir, no sé cuales pueden ser los efectos colaterales.
(y pensar que no es el único me violenta aún más)
La tipa no tiene la energía y por eso lo único que se le ocurre es que se muera de muerte natural.
Esa es mi teoría.
Agrégale miedo a la soledad, la esperanza de que el tipo un día cambie y la ayude... (sino, qué otro va a venir a ayudarla? esperanzas tontas, pero esperanzas)
Y eso que no ha pensado que pasa si el hijo se queda solo en la casa cuando ella va a sus 3 o 4 trabajos.
(fea? fíjate que eso no me la imaginaba... gastada y vieja prematuramente, pero fea...)
Un llamado a tu solidaridad, Sonita.
Eso es lo que tiene que hacer So. No solo escribir aquí del caso, sino ofrecerle directamente cuidar al opita y así la tipa se puede divorciar.
¿Otra sfigata,Sonia?Pobre chica...He leído tu post,qué lástima da esa mujer...A ver si,entre todos los que dejamos nuestros pensamientos por aquí,te damos alguna idea que le puedas comunicar o transmitir para mejorar su triste vida.Me sirve leer tus posts sobre personas así, para aprender a no quejarme demasiado de mis cosas.Muakissss