Pecados Capitales
by una ama de casa dignamente mediocre
noviembre 17, 2009
Plumas
Hay personas que ven una pluma tirada en la vereda y salen corriendo a esconderse porque interpretan que, muy cerca, hay indios acechando.

Esos individuos son sumamente peligrosos. Ya los antiguos griegos se referían a ellos como "προκατειλημμένες" y los romanos los llamaban "uomo imbecile pregiudicato di merda".

Ven la pluma, corren, corren, corren a refugiarse y, en el camino, le van avisando a otros que los indios están cerca y vienen para vengarse. No dan tiempo para pensar porque, en su corrida, van generando vértigo y confusión en los demás quienes también corren a esconderse, por las dudas, mientras le avisan a otros que la indiada está como loca y viene llegando para masacrarnos.
Todos se esconden y esperan, cagados como palo de gallinero, a que el malón anuncie su llegada con el típico grito de guerra, agudo y chillón.
Esperan. Escondidos. El grito de los salvajes nunca se oye.
Hasta que a alguien, cansado de esperar agazapado y con las rodillas entumecidas, se le ocurre preguntar cual fué la señal en la que se basó la versión de que los indios estaban viniendo para arremeter con todo.

-Una pluma...
-Una pluma???!!!
-Si; una pluma en la vereda.
-Todo este caos por haber encontrado una pluma tirada en la vereda?
-Si. Es que los indios guerreros usan plumas!
-Los pájaros también, manga de pelotudos! Y los plumeros y las vedettes y las pelotas para jugar bádminton y las almohadas tienen plumas! Pero, claro, fué más cómodo y despreocupado interpretarlo de modo que causara incomodidad y preocupación. Es que nadie se detuvo dos segundos a pensar que, detrás de esa pluma, puede haber una historia más sencilla?


La pluma puede ser verdadera pero también puede ser falsa. Son muchos quienes la ven. Lamentablemente son muy pocos quienes la miran.
Interpretaciones libres; prejuicios; monomanías.

Soy una gran tiradora de plumas, lo admito. Me divierten las reacciones ajenas. Pero las plumas que tiro no son manualidades, producto de seguir las instrucciones de una página de bricolage. No, no, no! Son plumas auténticas que obtengo desplumando descaradamente algún ganso o alguna gallina. Plumas de verdad.

La primera en rajar a esconderse es siempre mi mamá y, desde su refugio, me vaticina las peores desgracias a causa de esa pluma que, ella sabe, dejé caer deliberadamente.

-Vas a terminar presa, estúpida, y yo no voy a ayudarte a pagar un abogado!
-Siempre exagerada vos.
-Un día te van a hacer una querella- (mi mamá no dice "querella"; le sale decir "jerella", pero yo la entiendo a fuerza de convivir con su lengua paralela, mezcla de italiano, piacentino, español y cocoliche)- Después no digas que no te lo avisé.
-Quién me va a querellar? El ganso? La gallina? Mirá mamá, las plumas son de verdad y yo no puedo hacerme cargo de las leyendas que pueda generar.
-Ahhhh! Vó te hacés la Dolores Ibárruri, La Pasionaria, pero vas a terminar como Marcela Castro, vas a ver.
-Y quién carajo es Marcela Castro? La hermana de Fidel?
-Ma nooo! Era esa que por rebelde fue atada con una soga al cuello y arrastrada por un animal por las calles para que todos se burlen de ella. Después fué descuartizada y cada parte de su cuerpo fue tirado en lugares diferentes.
-Para que no pudiesen armarla de nuevo?
-Debe ser...
-Ay, mamá!!! No estarás viendo demasiada película testimonial? Con la verdad no ofendo ni temo.
-Sí ofendes y sí deberías temer. Vos haceme caso. No tires plumas. Dejá que sea otro quien lo haga.

Otro que siempre se preocupa por mis plumitas, es mi marido. Pero la diferencia entre ellos es que, mi madre teme por las consecuencias que pueda provocarME la pluma, en cambio, mi legítimo, teme por las consecuencias que pueda provocarLE la misma pluma.
Mi mamá advierte: "Vas a tener problemas..."
Mi esposo avisa "Me vas a traer problemas..."

Lo cierto es que ambos coinciden en que digo demasiadas verdades innecesarias, evitables e irreparables. Ambos quisieran que, cuando relato hechos de la vida cotidiana, no dé nombres reales y que, de ser posible, lo haga diciendo cosas como "me contó alguien que le contó un tipo al que, a su vez, le contó otro que escuchó que..."

-No puedo! De ninguna manera! No!
Lucy no podría llamarse Nelly; no es Nelly, ni Cristina ni Susanita. Es Lucy!
Jamás podría contar las cosas de mi suegro diciendo "el suegro de una amiga mia..." o "un señor que conozco". No sería lo mismo. No podría expresarlo con el mismo amor y humor con que lo hago. No puedo cambiar los nombres ni modificar las historias para evitar que si alguien ve la pluma, salga corriendo creyendo que los indios están por atacar. Cuento las cosas como son o no las cuento! Y yo me llamo Sonia, no me presento con un nombre de fantasía como La enamorada del muro o Cacatúa o Cacho, y con mi nombre verdadero grabado en el raquis van cada una de mis plumas. Y si me siguen hinchando los ovarios con ese asunto, cierro el blog y me dedico a cultivar una granja en el Facebook!



Si saqué el post anterior fue porque alguien que vió la pluma, sembró el pánico entre los demás y todos: él (l'uomo imbecile pregiudicato di merda), los que quisieron escuchar que venían los indios a atacar, los indios con taparrabos, el cacique, mi mamá, mi marido y hasta la pluma, casi me descuartizan como a la Marcela Castro, esa, a la que ataron con una soga al cuello y la llevaron a pasear tirada por una bestia.
Tiraré plumas pero no como vidrios...
noviembre 09, 2009
Mañana les cuento...
octubre 19, 2009
esos llamados extraños que nos arruinan la vida...
Mi amiga Chachi está atravesando por un momento raro en su vida. Está en un punto en el cual no sabe bien lo que quiere, ni cómo lo quiere ni porque.

El momento bisagra fue cuando comenzó a prestar atención a unos llamados, al teléfono celular de su marido, en horarios estrafalarios, siete u ocho de la mañana y, muchas veces, cuando se encontraban de vacaciones. Obviamente, cuando el móvil de un esposo que, casualmente es el propio, tiene una actividad anormal, la pregunta que se hace una es, indefectiblemente, "quién mierda llama a ésta hora y en un día como el de hoy?". Asi que decidió aguzar los sentidos y hacerle un seguimiento al aparato (al celular y también al aparato del marido).
Descubrió que la llamada entrante provenía siempre del mismo número, otro teléfono móvil y, cuando eso sucedía, su esposo, con su mejor caripela de gil, se retiraba para hablar de modo que ella no pudiese oir lo que decía. Al preguntar, él respondía que se trataba de un asunto de trabajo pero Chachi, por supuesto, nunca le creyó. Lo bien que hizo!

Una mañana temprano, mientras, su esposo se estaba duchando, sonó el teléfono y Chachi, desde la cama, atendió. Del otro lado, una mujer, a quien reconoció de inmediato. Era un viejísimo "asunto" de Martin, su marido, que ambos por vocación al amor y los bienes gananciales pudieron superar.
Al colgar, Chachi, enajenada, fué donde Martin, enjabonado y, aprovechándose de su inferioridad de condiciones, lo atacó pegándole con el teléfono celular en la cabeza. Lo cagó a telefonazos mientras el otro, sin saber qué es lo que estaba sucediendo, trataba de protegerse, tapándose los genitales con la esponja y el rostro con el antebrazo. Ese momento fue un remedo involuntario de la escena tan famosa de la película Psicosis, en la cual, el trastornado disfrazado de la vieja mata a cuchilladas a Marion Crane, tomándola por sorpresa, mientras ésta se lavaba las partes pudendas bajo la ducha.

-Te vas de casa!- exageró la petisa- Te vas ya! Agarrás tus cosas y te vas.
-Pero cómo me voy a ir? Están los pintores... Al menos, dejá que te explique...

Los pintores habían sido contratados para hermosear toda la casa, un caserón impresionante, inmenso, por lo que debieron venir en cuadrilla. Eran como diez tipos subidos a estructuras de madera que les llevó un día completo armar y asegurar. Habían comenzado con el trabajo de pintura propiamente dicho, esa misma mañana.

Como corresponde, Chachi le dió derecho a réplica a su esposo, permitiéndole espacio para que explicase un poco la situación:

-Resulta que...
-Listo! Ya expiró el tiempo. Quedó todo más que claro! Ahora agarrás tus cosas y te vas.
-Pero si no dije nada!
-Para mi fue más que suficiente. Te vas YA!
-Y los pintores?
-Te los llevás adonde decidas ir! Yo no quiero a esos tipos acá! Les decis que se vayan y, con ellos, te vas vos.

Mientras esto ocurría, los hombres que estaban colgados de los andamios, escucharon la discusión. Se miraron y decidieron bajarse y comenzar a desarmar el maderamen, recién acabado de montar, pues, si Martin demoraba un rato en salir y comunicarles la decisión tomada, ellos perderían el día de trabajo desmontando las piezas. Si total, a como venía la mano, los dueños de casa, tarde o temprano, suspenderían o abortarían la operación.
En el momento en que la brigada de pintores comenzó con el prolijo y silencioso operativo de desmonte de tablas, salió al parque Brunilda, la mucama de la casa. Cuando la paraguaya vió lo qué estaba sucediendo, se acercó al jefe del grupo para hacerlo entrar en razones y decirle que era conveniente que esperasen a oir una decisión oficial. Bruni tiene puesta la camiseta de la casa y defiende a muerte a sus patrones de cualquier amenaza de ofensa o desacato hacia alguno de ellos.

-Qué é lo que ustedes están haciendo si se puede saber?
-La patrona quiere que nos vayamos, no la oyó? Está a los gritos dentro de la casa diciendo que no nos quiere asi que nos vamos antes de que nos echen.
-Usté no te vas nada de acá! Esperás a que el patrón te lo diga.
-No, no... Hay muchos trabajos que nos esperan y no podemos darnos el lujo de perder un tiempo precioso.
-Vos no te vas. A usté el patrón te contrató para trabajar y si nadie te dice lo contrario, usté te quedás trabajando.

El jefe del equipo desoyó las palabras de Brunilda y les hizo un gesto a su compañeros dándoles la orden de continuar con el desarme de las maderas.
Bruni se puso loca.

-Vó no me escuchas a mi? É que yo hablo para las plantas? Eh?- la mucama, ante la desatención de los muchachos, comenzó a trepar y se sentó en uno de los tirantes, bien arriba.- A ver ahora cómo te la arreglás? Tirame de acá si sos macho?
-Bajáte, loca!
-Loca? Tu madre!- gritaba enojadísima, sosteniéndose de un palo que el hombre sacudía para hacer mover la estructura y asustar a la mujer atrincherada.
-Bajate o te tiro!
-Yo de acá no me bajo nada!- respondía la empecinada mucama cuyas piernas cogaban de lo alto dejando ver las medias tres cuarto de streech y los mocasines marrones, uno de los cuales, colgaba del dedo gordo del pié derecho.

Chachi y Martin postergaron la discusión para más tarde cuando oyeron el alboroto. Se asomaron por la ventana de su cuarto y vieron la escena patética de Brunilda abrazada al andamio gritando como una urraca y los pintores insultándola mientras desarmaban todo.
Muertos por la vergüenza de saber que todos ellos habían sido testigos presenciales de la pelea conyugal, se miraron un buen rato echándose, con los ojos, la culpa mutuamente.

-Qué hago con los pintores?
-No sé... decidí vos.
-Les digo que se vayan- y Martin, salió al fin a dar la cara e informarles que debían suspender el trabajo.

Mientras hablaba con uno de los hombres, en tanto que los demás seguían desarmando el andamiaje, por detrás, apareció Chachi.

-Cambié de idea. Que se queden. Quiero que se queden-dijo segura, desautorizando a su marido y terminando por enloquecer a Brunilda y a los pintores.

Y asi está desde entonces. Que si...que no... Que toma una decisión y la cambia por la opuesta.

No sabe decirme si lo hace para fastidiar al marido o si es ella quien no sabe qué corno quiere de la vida.
Lo cierto, es que Martin, supongo que porque tiene cola de paja, soporta todas sus idas y vueltas caprichosas y todo aquello que ella desea él procura conseguirlo, aunque después, Chachi lo rechace o desprecie.

Los pintores continúan trabajando sobre los andamios.
Brunilda, fiel a la causa, les niega la palabra y, como venganza por la trifulca del otro día, le inhabilita los baños para que los hombres no puedan pasar a hacer lo primero o lo segundo, hasta el último momento de la dura jornada laboral.
Martin, tiene costras en la cara, debido a los telefonazos proferidos.
Chachi, está perdida, triste, angustiada porque sospecha que el marido la engañó con otra. Sospecha... porque todavía hoy, después de una semana, no permitió a Martin que le explicase quién mierda lo llamaba a esa hora de la mañana, estando de vacaciones, y para qué.
No se anima. Teme que la explicación no justifique su reacción y las consecuencias.

En casa habría que pintar pero antes de contratar al pintor, creo que debería aprovechar lo sucedido a mis amigos para sentarme a charlar con mi marido y que me blanquee esos llamados entrantes o salientes cuyo número no conozco.
Los mios? Ni en pedo! Los que me llaman no se levantan antes de las doce del mediodía! Además, no tengo mucama...









Aviso: si no tienen nada para leer cuando van al baño a hacer "lo segundo", consigan la revista Oblogo que reparten por el centro de Buenos Aires. Los (ir)responsables publicaron un post mio. Se ve que agotaron todo lo digno que anda publicándose en la red como para echar mano a los bodrios que escribo.
http://oblogo.com/
octubre 04, 2009
Si se hace el galán lo bajo de un castañazo!
Mi marido comenzó a cuidarse en las comidas, dejó de fumar definitivamente ese único cigarro semanal que se permitía luego de la cena de los sábados y se impuso la disciplina de realizar ejercicios físicos moderados, día por medio.
Si no fuera porque sé que hace un par de meses tuvo un gran susto por un problema de salud que lo hizo decidir a cambiar sus malos hábitos, creería que me está cagando con una vegetariana.

Mi legítimo se me está poniendo lindo. No es que antes no lo fuese pero yo ya me había acostumbrado a verlo como estaba; entrar y salir cada día de casa sin sorpresas en su aspecto exterior. No era como a él le sucede conmigo, que, cuando se va a trabajar deja a una rubia y, sabe muy bien que, al regreso, puede encontrarse con una colorada de labios pintados de rojo bermellón.

En estos días lo miro, sin que me vea, y pienso que rejuveneció unos tres o cuatro meses. De verdad, parece más joven de lo que es o lo que era, antes de comenzar a cuidarse.
Lo miro, sin que me vea, e imagino que tiene cabello; y ya que estamos fantaseando, imagino que tiene flequillo a lo Beatles y pienso que con pelo sería perfecto. No; con pelo y dinero, sería perfecto!

Se me está poniendo lindo, el muy turro, a la edad en que los hombres se ponen peligrosos, rebeldes, subversivos. A los cuarenta, y está comprobado, los hombres sufren una segunda adolescencia, mas turbulenta y alborotada que la primera, sin granitos, pero con las mismas ganas de ver en cada agujero que encuentran, un eventual objeto libídine y lujuria.

Se me está poniendo muy guapo, a los cuarenta y cuatro. Es un problema...

Es por eso que intento convencerlo de que, lo que el espejo le devuelve, es meramente una ilusión de lo que su deseo persigue. Para que no se la crea. Para que no levante vuelo. Para que no se le pase por la cabeza hacerse el pillín.

El otro día, de vuelta en su consulta con el médico, me contó que, sentado frente a él, en la sala de espera, había una mujer esperando su turno.

-No sabeeeés...-me relataba emocionado mientras yo pasaba las milanesas por el pan rallado- no sabés cómo me miraba la mina! No me sacó los ojos de encima en el rato que esperábamos a que llegase el doctor!-

Yo no le respondía; seguía con las milanesas.

-Las mujeres están tremendas, Sonia! Te juro que ésta, mantenía su mirada cada vez que yo levantaba la mia. Una zarpada! Me intimidaba con los ojos sin ningún tipo de vergüenza...

Yo pensaba, mientras tanto, que quien no tenía vergüenza, era él. Deslenguado! Debería haberse levantado y dado un sopapo a esa desfachatada! o debería haberle dicho "Señorita, es usted una fresca! Yo soy un hombre casado y, por lo tanto, castrado para las demás" o debería haber llamado al 911.
Cómo permitió que una mujer que no soy yo, lo mirase con intenciones enviciadas? Qué era lo que le causaba tanta efervescencia? Él no tiene idea de la cantidad de veces por día que me suceden ese tipo de situaciones! Y no se las cuento, porque, claro, para una mujer, es normal, por lo tanto, estoy acostumbrada...

-Viste cuando no sabes qué hacer? Bueno, yo no sabía qué hacer porque, si encontraba mi vista con la de ella le daba a entender que me hacía cargo de su insinuación pero si miraba para otro lado todo el tiempo-ella sabía que yo sabía que me estaba clavando los ojos-, quedaba como un cagón... Soy irresistible!

Me cansé! Basta! Tomé un trocito de grasa, muy chiquitito, que había descartado de la carne de las milanesas, hice un bollito con las yemas de los dedos pulgar y medio, giré, quedando frente a él y le dije:

-Cuándo sucedió este capitulo de amor a primera vista unilateral?
-Hace quince minutos.
-Lamento decepcionarte, mi vida, pero la mujer, lo que no podía parar de mirar, era este moco que tenés pegado en la aleta derecha de la nariz- e hice como que se lo quitaba, mostrándole el pedacito de grasa, que inmediatamente deseché debajo del chorro de agua de la canilla de la cocina.

Mi marido quedó mortificado. No habló más. Seguramente, quedó imaginando la situación y habrá pensado que era muy probable que la mujer de la sala de espera, se había sentido cautivada, no por su belleza, sino por el moco que exhibía en el medio de la jeta. Posiblemente pensó que, esa mujer, con esa mirada punzante, lo que había querido era advertirle que tenía un moco paseándose orondo fuera de su nariz.

Mi marido se está poniendo muy guapo pero no tiene que saberlo...
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